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CON AMOR EVELYN LÓPEZ





domingo, 5 de diciembre de 2010

12° Parte De La dulce Roscelyn Continuo...

Solo es mi opinión.



12° Parte De La dulce Roscelyn, Continuo.



- ¡Roscelyn corre!- gritó Rosa a lo lejos, y Edt se aferró a Rosce, pero Ros resistió y fue en busca de su hermana.
- Acaso estás loca- Ros no le hizo caso-hay porque te lo repito si lo estás- la persiguió. Cuando llego a la habitación de su hermana, Dan estaba en el suelo sangrando de la frente y amarrado con cadenas de plata y alado de él estaban puras mariposas negras y Rosario estaba colgada de los pies y debajo de ella estaba esa mujer de negro.
- Justo a la muchachita que quiero- dijo esa malvada mujer
- ¡Deja a mi hermana!
- ¡No! Es mía.
- No- Ros sopló brotó de su aliento una espada y una gran luz amarilla alrededor de su cuerpo, y apareció ella con una espada y la misma armadura del dibujo de Edt.
- Perfecto-dijo la Muerte- Au revoir- y se borró con su hermana.
- Ros- Dijo Edt que estaba atado y con serpientes en el cuello- Mira a Dan, tiene algo... blanco… en – Se cortó su voz por las reptiles.
Ros hecho un vistazo a Daniel y vio que una luz blanca estaba cerca él, se convirtió en una hermosa figura que se parecía a una ilusión.
Un momento de suerte- dijo la preciosa mujer, puso su mano en la frente de Dan y toda la habitación se llenó de luces de colores. Ros se cubrió los ojos y cuando miró, los dos jóvenes estaban bien y la Vida estaba a lado de Ros.
- Mi hermana esta en Crowst
- Es el lugar donde habita el mal- susurró Eduard.
- Exacto- replicó Ros
- ¿Vienen conmigo?
- Sí
- Ninguno de ustedes se moriría hoy.
La vida, levanto su mano Ros la tomó, Ros hizo lo mismo y Edt la estrechó, Dan iba en la otra mano de la vida y se disiparon.
De mientras en Crowst, La muerte tenía colgada a Rosario, y se reía horriblemente se dirigieron a un desierto de arena negra con cadáveres por doquier, Rosa no gritaba ni hacía ningún movimiento, solo respiraba pausadamente, llegando la soltó Ros giró y no se lastimo la cabeza como lo había planeado la bruja.
- Eres inteligente, lo admito.
- Por mi hermana daría más que mi vida.- sus ojos se empañaron pero no desistió.
- La pregunta es ¿Ella daría lo mismo?
- Si- bajo la mirada- Creo.
- Ella te odia, ella lo tiene todo, inteligencia, hermosura, cuerpo, carácter y tu nada, por lo que puedo ver.
- Entonces esta ciega.- La muerte se soltó en carcajadas
- Eres buena con las palabras.
- Mejor que nadie- se escapó una lágrima por la mejilla, se dio cuenta La muerte y se soltó a carcajadas.
- Pero eres débil, tienes un gran corazón para perdonar, pero no solo tu hermana te lastima cada día, verdad.
- ¡Cállate!
- Ah ya estoy ganando, esto, voy a matarte mi cielo y eso es todo, como quieres lento o rápido.
- Dime- respiró- Tu como lo quieres rápido o lento
- Já ¿Qué me puedes hacer?- Rosario levantó la mano y la rasguñó de la cara.
- Maldita- La agarró del cabello y salido una gran mesa de roca, la soltó.
- Déjame, te arrepentirás
- No lo creo
- Dios te dijo que acabaras conmigo
- Hoy es tu día, niña.
- Si él no te mando, no tienes nada que hacerme.
- ¡Calla! Me quitas el tiempo
- No tienes tiempo- La volvió a rasgar de la cara, la soltó, y la miró fijamente a los ojos.
- Dime- se paró despacio un poco debilitada- Tu odias a tu hermana ella es bella, hermosa, honesta, completamente buena, de todas las formas, y tú no le llegas a los talones, ¡Tú eres una calumnia, si quiero te esfumas!
La muerte, recordó que la única persona que odiaba en toda su existencia era LA VIDA ella regresaba a los muertos en formas diferentes, siempre les daba otra oportunidad, nadie le había hablado así nunca hasta que llegó Rosario.
- Yo no te tengo miedo. Sé que eres buena, muy en el fondo, pero no es mi hora.- La muerte se acercó, Rosa no desistió y se quedó ahí como una roca, se acercó más a sus labios Rosa volteó para no verla. Y apunto de mejilla a cachete…
- Todas las caídas de la vida te han hecho fuerte
- Todas las muertes te han hecho débil.
- Astuta, inteligente, valiente, Alegre ¡Que escondes!
- Amor- Le apretó la cara
- Sucia palabra, pero esa blasfemia, no escondes- Rosa la miró y le apretó la cara.
- Suéltame porque tú no sabes lo que es amor.
- ¡Que te crees, estúpida niña!- se enfureció, le cayó una piedra en la cabeza. Volteó y vio a su hermana.
- Deja en paz a esa niña
- Oblígame
- Yo no puedo, pero ellos sí.
- ¡Quisieras ser como yo!
- Ni loca.

A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.
Oscar Wilde (1854-1900) Dramaturgo y novelista irlandés.