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CON AMOR EVELYN LÓPEZ





viernes, 24 de junio de 2011

22° Parte De La dulce Roscelyn.

 Buenos tardes, en este momento estoy escribiendo la 22° Capitulo de la Dulce Roscelyn, espero que les guste.
Gracias por sus flores, gracias por leer, gracias por sus besos, pero les agradezco con todo mi corazón, sus hermosos comentarios.
Estoy al borde 



de despejarme en un sueño de los muchos que tengo, pero no los olvidaré, el asunto es que voy a clases de baile, a mi me encanta bailar, es uno de mis sueños, ser bailarina profesional y ganar premios de baile, se que suena loco, es la primera vez que digo esto, me lo he tenido guardado en mi ser, pero ya no puedo ocultarlo más,.
Yo seré esa chica, esa niña que será Médico, Bailarina y Escritora. Es mi ilusión, mis deseos, mis sueños, no se me ha ocurrido otro sueño loco y espero que lo comprendan, les deseo todo lo mejor del mundo, sin más secretos que ocultar, les dejo a mi creación.... 


Cuídense mucho.


22° Parte de la Dulce Roscelyn




Fui hacer un mandado muy lejos de casa, eran kilómetros lejos del hogar, pero no me quejo, aunque no conseguí lo que deseaba, entonces volví al camino, y tras la cuarta cuadra caminada, el viento rezongó, las nubes grises aparecieron, y yo seguí caminando.
Un trueno se oyó a lo lejos, el aire ayudó a que mi gancho se desprendiera, haciendo que mis rulos se movieran al compás de la tensión, llegué a la quinta cuadra y un perro blanco con negro, con orejas de murciélago, se hallaba en la esquina, pasé sin darle importancia, pero precedía, segura que nada andaba bien.
Seguí camino a la mansión, levante mi mirada para ver la esquina y ahí estaba, otra vez ese canino, estaba sentadito en la saliente, me giró a ver y el viento golpeó llevándose mi listón azul, un trueno se miró en ese cielo obscuro, y  creí que algo malo estaba pasando.
No, no quise aceptar ese pensamiento, aunque miraba todos los carros y personas pasar con tanta tranquilidad, mi alma se empequeñecía, mi alma se estrujaba y yo quería, no, tenía que escapar, me revente a correr y en cada arista de las calles pasaba, miraba a ese cachorro, que cada vez me cuidaba más.
Tras tanto andar, ya solo faltaban siete cuadras para llegar a la residencia, y en esa cuadra ya no apareció el gozque, seguía el aire y las nubes se despintaron un poco, me toque la frente y sentí algo en mi cabello, y era mi listón azul, mi gancho estaba prendido en mi falda, me presione, me angustié, me tumbé en una pared y escuche:
- ¡Hola, Eli! – era tu voz, el sonido maravilloso de mi verdadero amor.
Continuará...

Les dejo esta foto que me encanto:

¡Te dejó la llave de mi corazón!