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CON AMOR EVELYN LÓPEZ





martes, 2 de julio de 2013

Mi Guardián Parte III

Mi Guardián Parte III

 
Dejamos las llaves, nos dirigimos al restaurante, ¡Mi Dios hay música en vivo! Me alegro y le aprieto el brazo, elegimos una mesa y unos segundos después me invita a bailar. Baila divino, parece profesional, mi corazón quiere salir de su mediastino, aparecen luces de diferentes colores, nuestras almas bailan, hablan en ese instante, toca mi cintura,  acerca mi espalda a su pecho, en ese momento somos el cielo (no solo por el color de las sombrillas). Esto es amor.
- Las persianas del baño se transparentan- dijo sigilosamente.
Lo observo de frente, sonrojándome, tratando de tapar mi vergüenza con las manos, me asegura que no vio absolutamente nada, que en idioma femenino significa lo observó todo.
- Sé que pasa por tiempos de tormenta...- dice lentamente
- Que niegues lo que en algún momento miraste es lo más agridulce que he experimentado- lo interrumpí tratando que reubicara el tema de conversación. El dibuja una risa en su rostro.

- Aunque las dificultades lleguen, caigan como una lluvia en sequía, siempre... siempre estaré junto a ti, aunque no sea visible para tus ojos solo para tu alma.... siempre gana el bien contra el mal-dice con firmeza, yo bajo mi mirada, él toma mi mentón y lo levanta delicadamente
- La vida es como los bailes que te gustan, debes saltar, sonreír, sentir, caer y volver a levantarte tantas veces como sea necesario, debes de ser feliz, no importan lo que digan- dice convencido, nos dirigimos a la mesa, comemos pastel de chocolate, después danzamos hasta que la luna llena deje de brillar.
Nos dirigimos a la habitación, él abre la puerta de mi cuarto, me toma fuertemente de la cintura, entramos, me azota a la pared, y me muero por besar esos labios delgados color jazmín que de repente se mueven...
- Me concedieron el privilegio de venir hacia ti, ya que tú no llegabas, el tiempo fue detenido por mis plegarias, aprovechemos estos días porque cuando salga el sol en tus sueños tendré que regresar al cielo, yo soy un ángel....- dijo sintiendo en cada palabra su aliento sobre mi nuca.
- Yo no llegaba, porque te encontraría aquí- le besé apasionadamente. Nuestros cuerpos se derrumbaron en la cama, sus manos exploraban mi dorso, mi pecho....


- Deberías recordar que me mandaron para cuidarlos- dijo una voz grave, volteamos y era el canino negro, ese perro estaba hablando, me asuste así que empuje a mi ángel lejos de mi regazo.
- Estas hablando- dije asustada
- Déjenme presentarlos, Italia, él es Guardián, mi cuidador personal, mi guardián- dijo sigilosamente
- Así que tú eres un ángel y él es tu guardián parlante- dije sorprendida
- Sí, de ahí sale el dicho Ángel guardián, no crees- se paró y ladró el perro apareciendo una mesa de té con tres sillas, se sentaron a beber té, platicaban en un idioma extraño, y yo seguía aturdida en la cama. Terminaron sus bebidas y el chico pálido se retiró dejando, el can en la mesa.


- Te mantendré bien vigilada morena, hasta que se nos separe los huesos, preciosa- dijo el perruno acomodándose detrás de la puerta, lugar donde se quedó dormido. Yo me alegre y dormí soñado con ese divino ser cuyo nombre no conocía.
Los días siguientes fuimos al cine, Guardián se echó en medio de los dos, se comió todas las palomitas, cada rato pedía refresco sabor mandarina, después fuimos por helado ( ahí descubrí que el adoraba el sabor vainilla), y Guardián nos regañaba por tener siempre las manos agarradas, si nos íbamos a besar el me empujaba o ladraba furioso, tiraba mi helado, soda, o lo que tuviera alcance para molestar, hasta me rompió el bolso, cuando salimos al parque, el perrito solo quería que le lanzáramos el hueso todo el tiempo, si nos abrazábamos el lanzaba su hueso a la cabeza del chico, le tiraba del pantalón, me desviaba la falda, si mi arcángel me dejaba sola, el can solo me decía cuidado con ese tiempo muñeca que se va deprisa, guau!

Él le tenía mucha paciencia, decía que siempre se comportaba así, y como ya llevaban mucho tiempo conociéndose, a veces se lograba escapar de las garras guardianas y me daba un beso en la mejilla, besaba mi mano, decía es un honor esperarte si iba a limpiar mi falda por la soda, helado o lodo que me cayera encima, me regalaba pulseras, dijes, globos, peluches, anillos, nunca flores o algo comestible, nunca nada sencillo. Una noche cuando me iba a dejar a la habitación del hotel, ya pasando tres días, me atreví a preguntarle mis angustias:
 
- ¿Por qué nunca me regalas flores?- dije desesperadamente

Continuará....


PS: Un cordial saludo a mi amiga Lujan con mucho amor, se le quiere demasiado.


Evelyn López.